martes, 14 de octubre de 2014

Adolescentes como bisabuelos. Comentario // LENGUA

Resulta deprimente ver como aun pasando los años los adolescentes se comportan como sus bisabuelos. Entre estas dos generaciones hubo una más liberal pero según las encuestas la generación actual de adolescentes ha vuelto a los mismos comportamientos y actitudes que tenían sus bisabuelos en el tema de relaciones de pareja. El machismo y la posesividad que adoptan algunos jóvenes se ven como algo habitual cuando la generación anterior lo veía ya como algo impropio.
Tema: Crítica a las nuevas generaciones por falta de avances en las relaciones de pareja.
En este artículo periodístico de opinión se presentan varias funciones del lenguaje, unas más destacadas que otras. En primer lugar resalta la función expresiva ya que Javier Marías muestra su pesar al ver el comportamiento de los adolescentes y su poca educación respecto al pensamiento de sus mayores en las relaciones de pareja. Le preocupa la concepción de los jóvenes sobre el trato a sus respectivas parejas. Las características que afirman la presencia de dicha función son los siguientes:
-          Verbos y pronombres en primera persona (“ No puedo evitar…, me fío…, me deja abatido…, deprimirme…” y por último el pronombre generalizador “uno” funcionando como sustito del pronombre yo.)
-          Léxico valorativo (“ pesar, lacras, violencia,…”) y adjetivos valorativos (“adolescentes catetos, son unas antiguallas, encuestas amañadas, me ha dejado abatido.”)
-          Tiempos verbales en modo subjuntivo (“cambiaran, desaparecieran”).
En segundo lugar se nos presenta la función apelativa, la cual es de gran importancia en este texto porque el autor trata de llamar la atención del lector haciéndole reflexionar sobre el pensamiento actual de los jóvenes, que presentan hábitos e ideas que creíamos periclitadas. Esta función puede percibirse por las siguientes características:
-          Aparición de la primera persona del plural (“deberíamos”).
-          Interrogaciones retóricas al comienzo del último párrafo comenzando con un (“¿Qué diablos…?”).
-          Enumeraciones trimembres (“son unas antiguallas, unos simples y unos catetos de mucho cuidado.”).
-          Paralelismos sintácticos de coordinadas condicionales (“Si un 60%...; si un 44%...;si el 34%...”).
Las siguientes funciones se presentan en el texto en mucha menor medida y son de menor importancia:
-          La función referencial se percibe porque el autor aporta información con la intención de apelar al lector.
-          La función metalingüística  podemos verla en el uso de las comillas, por ejemplo, el autor llama nuestra atención sobre el sentido con el que está empleando la palabra “lacra” utilizando comillas. También las utiliza en las citas textuales.
-          La función poética se muestra presente en el texto porque existe voluntad de estilo, variedad sintáctica, selección léxica e incluso el empleo de figuras retóricas.

Al centrarnos en la clasificación del texto podemos ver que tenemos delante un texto periodístico porque cuenta con las funciones referencial, apelativa, expresiva y poética. Dentro de los textos periodísticos lo clasificaríamos en la columna de opinión, es decir, como un texto argumentativo ya que el autor Javier Marías lo utiliza para mostrar su indignación hacia los adolescentes actuales por sus comportamientos en las relaciones de pareja.

Al tratarse del registro del texto, primero hay que fijarse si es adecuado a la situación partiendo de la intención comunicativa del autor teniendo en cuenta el destinatario al que se dirige, las relaciones existentes entre emisor y receptor/receptores y el canal.
En este caso, Javier Marías se dirige con la intención de corregir a los adolescentes, de hacerles ver que la manera en la que se comportan no es la adecuada y por otra parte a los padres de esos adolescentes para que sepan que por el hecho de ser tan liberales no han sido capaces de conseguir que sus hijos tengan una conducta sana. Se dirige a un destinatario amplio y apenas conocido, ya que al ser un texto periodístico se dirige a todos los lectores siendo el canal el periódico.
Teniendo todo esto en cuenta se podría decir que Javier Marías es un autor con un registro formalizado medio propio de un texto periodístico pero con un gran uso de coloquialismos. Decimos que es un registro formal porque presenta una entonación adecuada en el plano fónico. Desde el punto de vista léxico, utiliza un vocabulario sencillo aunque con existe una selección de términos y búsqueda de términos adecuados (“periclitado, mitigar, abatido, lacra,…”).
Desde el punto de vista sintáctico, presenta una gran variedad de oraciones coordinadas y subordinadas.
También podemos hallar algún elemento propio del lenguaje coloquial (“sandeces, qué diablos, antigualla,…”) y términos despectivos como (“sandez”) y (“cateto”).

En este texto encontramos los siguientes elementos de cohesión. En primer lugar nos referimos a los mecanismos de recurrencia léxica, por ejemplo, se repiten en el texto las palabras “adolescentes” y “bisabuelos”, que son conceptos centrales ya presentes en el título. En la misma línea, encontramos sinónimos como (“adolescentes, jóvenes y almas cándidas”). Los campos semánticos contribuyen también a la unidad del texto. Tenemos “relaciones de pareja” (“novio, celos, infiel, amor, sexo, sentimental, pareja, hombres, mujeres, relaciones,…”) y el de violencia (“ machista, machismo, maltratadores, maltratadas, medidas preventivas, castigar, prevenir,…”). Igualmente podemos encontrar un campo semántico ligado a al tiempo (“ bisabuelos, jóvenes, años, tiempo, décadas,…”).
También podemos señalar la concurrencia sintáctica, ya que se repiten una serie de oraciones subordinadas condicionales ( línea 18 (“Si un 60% de esas almas…; Si un 44% de las almas femeninas encuestadas…; si el 90% está de acuerdo…; si todo esto es así…).
Fijando nuestra atención en los mecanismos de referencia, que en este caso son deícticos (extralingüísticos), podemos ver elementos fónicos, especialmente anafóricos, como por ejemplo (“esto”: pronombre demostrativo, “así”: adverbio y el determinante demostrativo “estos adolescentes”).  En cuanto a los elementos de la deixis, encontramos la primera persona del singular en el pronombre “me” y los verbos (“fíe” y “deprimirme”). Además podemos encontrar también referencias temporales (“su generación” y “transcurso de los años”).
A estas alturas y en estas generaciones tan modernizadas resulta casi imposible aceptar que realmente no nos hemos modernizado tanto como creemos. Pensamos que nuestra forma de actuar es más liberal que la de generaciones anteriores cuando realmente no lo es. Esto podemos verlo en las relaciones de pareja, en las cuales el hombre se sigue imponiendo ante la mujer adoptando una postura machista.
Actualmente suelen realizarse encuestas y debates sobre este tema, ya que es muy polémico y debatido por los medios. Se podría decir que nos hemos dividido en tres generaciones. En la primera, la de nuestros bisabuelos, el machismo era algo aceptado y corriente, mas tarde, en la segunda generación existía un margen más liberal, pero la generación de adolescentes de hoy en día a retrocedido muchos años para mantener la postura que tenían sus bisabuelos en este tema. Es posible que esto sea así dado que las personas aprendemos por pura imitación a nuestros mayores, y si la forma de actuar de nuestros bisabuelos era similar a la actual, digo yo que será por esa razón.

Personalmente, no creo que las encuestas sean una fuente fiable para designar a los adolescentes como personas machistas, porque que algunos si lo sean no significa que los demás también tengan que serlo, y por eso estoy de acuerdo con Javier Marías cuando dice que “ …las encuestas casi siempre están ma hechas o son sesgadas, por no decir que nacen amañadas” porque a la hora de hacer uno de estos cuestionarios se pregunta a quien pueda dar un resultado lo suficientemente alto como para llamar la atención de los lectores. 

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