Resulta deprimente ver como aun pasando los años los
adolescentes se comportan como sus bisabuelos. Entre estas dos generaciones
hubo una más liberal pero según las encuestas la generación actual de
adolescentes ha vuelto a los mismos comportamientos y actitudes que tenían sus
bisabuelos en el tema de relaciones de pareja. El machismo y la posesividad que
adoptan algunos jóvenes se ven como algo habitual cuando la generación anterior
lo veía ya como algo impropio.
Tema: Crítica a las nuevas generaciones por falta de avances
en las relaciones de pareja.
En este artículo periodístico de opinión se presentan varias
funciones del lenguaje, unas más destacadas que otras. En primer lugar resalta
la función expresiva ya que Javier Marías muestra su pesar al ver el
comportamiento de los adolescentes y su poca educación respecto al pensamiento
de sus mayores en las relaciones de pareja. Le preocupa la concepción de los
jóvenes sobre el trato a sus respectivas parejas. Las características que
afirman la presencia de dicha función son los siguientes:
-
Verbos
y pronombres en primera persona (“ No puedo evitar…, me fío…, me deja abatido…,
deprimirme…” y por último el pronombre generalizador “uno” funcionando como
sustito del pronombre yo.)
-
Léxico
valorativo (“ pesar, lacras, violencia,…”) y adjetivos valorativos
(“adolescentes catetos, son unas antiguallas, encuestas amañadas, me ha dejado
abatido.”)
-
Tiempos
verbales en modo subjuntivo (“cambiaran, desaparecieran”).
En segundo lugar se nos presenta la función apelativa, la
cual es de gran importancia en este texto porque el autor trata de llamar la
atención del lector haciéndole reflexionar sobre el pensamiento actual de los
jóvenes, que presentan hábitos e ideas que creíamos periclitadas. Esta función
puede percibirse por las siguientes características:
-
Aparición
de la primera persona del plural (“deberíamos”).
-
Interrogaciones
retóricas al comienzo del último párrafo comenzando con un (“¿Qué diablos…?”).
-
Enumeraciones
trimembres (“son unas antiguallas, unos simples y unos catetos de mucho
cuidado.”).
-
Paralelismos
sintácticos de coordinadas condicionales (“Si un 60%...; si un 44%...;si el
34%...”).
Las siguientes funciones se presentan en el texto en mucha
menor medida y son de menor importancia:
-
La
función referencial se percibe porque el autor aporta información con la
intención de apelar al lector.
-
La
función metalingüística podemos verla en
el uso de las comillas, por ejemplo, el autor llama nuestra atención sobre el
sentido con el que está empleando la palabra “lacra” utilizando comillas.
También las utiliza en las citas textuales.
-
La
función poética se muestra presente en el texto porque existe voluntad de
estilo, variedad sintáctica, selección léxica e incluso el empleo de figuras
retóricas.
Al centrarnos en la clasificación del texto podemos ver que
tenemos delante un texto periodístico porque cuenta con las funciones
referencial, apelativa, expresiva y poética. Dentro de los textos periodísticos
lo clasificaríamos en la columna de opinión, es decir, como un texto
argumentativo ya que el autor Javier Marías lo utiliza para mostrar su
indignación hacia los adolescentes actuales por sus comportamientos en las
relaciones de pareja.
Al tratarse del registro del texto, primero hay que fijarse
si es adecuado a la situación partiendo de la intención comunicativa del autor
teniendo en cuenta el destinatario al que se dirige, las relaciones existentes
entre emisor y receptor/receptores y el canal.
En este caso, Javier Marías se dirige con la intención de
corregir a los adolescentes, de hacerles ver que la manera en la que se
comportan no es la adecuada y por otra parte a los padres de esos adolescentes
para que sepan que por el hecho de ser tan liberales no han sido capaces de
conseguir que sus hijos tengan una conducta sana. Se dirige a un destinatario
amplio y apenas conocido, ya que al ser un texto periodístico se dirige a todos
los lectores siendo el canal el periódico.
Teniendo todo esto en cuenta se podría decir que Javier
Marías es un autor con un registro formalizado medio propio de un texto
periodístico pero con un gran uso de coloquialismos. Decimos que es un registro
formal porque presenta una entonación adecuada en el plano fónico. Desde el
punto de vista léxico, utiliza un vocabulario sencillo aunque con existe una
selección de términos y búsqueda de términos adecuados (“periclitado, mitigar,
abatido, lacra,…”).
Desde el punto de vista sintáctico, presenta una gran
variedad de oraciones coordinadas y subordinadas.
También podemos hallar algún elemento propio del lenguaje
coloquial (“sandeces, qué diablos, antigualla,…”) y términos despectivos como
(“sandez”) y (“cateto”).
En este texto encontramos los siguientes elementos de
cohesión. En primer lugar nos referimos a los mecanismos de recurrencia léxica,
por ejemplo, se repiten en el texto las palabras “adolescentes” y “bisabuelos”,
que son conceptos centrales ya presentes en el título. En la misma línea,
encontramos sinónimos como (“adolescentes, jóvenes y almas cándidas”). Los
campos semánticos contribuyen también a la unidad del texto. Tenemos
“relaciones de pareja” (“novio, celos, infiel, amor, sexo, sentimental, pareja,
hombres, mujeres, relaciones,…”) y el de violencia (“ machista, machismo,
maltratadores, maltratadas, medidas preventivas, castigar, prevenir,…”).
Igualmente podemos encontrar un campo semántico ligado a al tiempo (“
bisabuelos, jóvenes, años, tiempo, décadas,…”).
También podemos señalar la concurrencia sintáctica, ya que se
repiten una serie de oraciones subordinadas condicionales ( línea 18 (“Si un
60% de esas almas…; Si un 44% de las almas femeninas encuestadas…; si el 90%
está de acuerdo…; si todo esto es así…).
Fijando nuestra atención en los mecanismos de referencia, que
en este caso son deícticos (extralingüísticos), podemos ver elementos fónicos,
especialmente anafóricos, como por ejemplo (“esto”: pronombre demostrativo,
“así”: adverbio y el determinante demostrativo “estos adolescentes”). En cuanto a los elementos de la deixis,
encontramos la primera persona del singular en el pronombre “me” y los verbos
(“fíe” y “deprimirme”). Además podemos encontrar también referencias temporales
(“su generación” y “transcurso de los años”).
A estas alturas y en estas generaciones tan modernizadas
resulta casi imposible aceptar que realmente no nos hemos modernizado tanto
como creemos. Pensamos que nuestra forma de actuar es más liberal que la de
generaciones anteriores cuando realmente no lo es. Esto podemos verlo en las
relaciones de pareja, en las cuales el hombre se sigue imponiendo ante la mujer
adoptando una postura machista.
Actualmente suelen realizarse encuestas y debates sobre este tema,
ya que es muy polémico y debatido por los medios. Se podría decir que nos hemos
dividido en tres generaciones. En la primera, la de nuestros bisabuelos, el
machismo era algo aceptado y corriente, mas tarde, en la segunda generación
existía un margen más liberal, pero la generación de adolescentes de hoy en día
a retrocedido muchos años para mantener la postura que tenían sus bisabuelos en
este tema. Es posible que esto sea así dado que las personas aprendemos por
pura imitación a nuestros mayores, y si la forma de actuar de nuestros
bisabuelos era similar a la actual, digo yo que será por esa razón.
Personalmente, no creo que las encuestas sean una fuente
fiable para designar a los adolescentes como personas machistas, porque que
algunos si lo sean no significa que los demás también tengan que serlo, y por
eso estoy de acuerdo con Javier Marías cuando dice que “ …las encuestas casi
siempre están ma hechas o son sesgadas, por no decir que nacen amañadas” porque
a la hora de hacer uno de estos cuestionarios se pregunta a quien pueda dar un
resultado lo suficientemente alto como para llamar la atención de los lectores.
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